“Bang Bang Push Push”
Un abrazador verano como
pocas veces se había dado en la ciudad de New York fue aquel del año de 1959, las calles literalmente “ardían”, cinco jóvenes blancos hablaban en una esquina cerca de un patio en Hell’s Kitchen (la cocina del diablo), zona que aparentemente era controlada por las pandillas de los irlandeses, "los nórdicos" , de pronto irrumpen en esta escena un grupo de puertorriqueños pertenecientes a una pandilla que se hacían llamar” los vampiros”, nombrados así por una capa que uno de ellos siempre
portaba, sin mediar discusión se inicia una gran gresca entre los dos grupos
vociferándoles estos últimos: “ningún gringo saldrá vivo del patio hoy”, caen
golpes de un lado y del otro, el puertorriqueño con la capa llamado Salvador
Agron desenfunda una filuda navaja y apuñala a Robert Young en la espalda y
luego en el pecho a Anthony Krzesinski. Las cosas habían salido fuera de todo
control; él había demostrado su jerarquía y su valía con la pandilla y su
pandilla la supremacía en aquel territorio mayoritariamente habitado por
migrantes de origen latino y puertorriqueño, de este enfrentamiento ninguno de
los “blancos” logra sobrevivir, siendo estos últimos desgraciadamente confundidos
con integrantes de una pandilla rival.
Salvador Agron tendría el
infame honor de ser el hombre más joven en ser condenado a muerte en Estados
Unidos. Pero esto solo sería el inicio de las guerras entre las pandillas
puertorriqueñas de los barrios bajos latinos en la gran urbe de cemento.
No hay problema en el
barrio
Que quien se llama El
Malo
Si dicen que no soy
yo
Te doy un puño de
regalo…
(El
Malo, Willie Colon & Hector Lavoe - 1967).
La década de los 60 se
definió por innumerables movimientos sociales y contestatarios; la
contracultura, ciudades como Chicago, Filadelfia y Nueva York vieron una gran
migración de puertorriqueños durante la época de posguerra, alrededor de 1,5
millones de boricuas vivían en Harlem,
“El Barrio”, conforme estas comunidades fueron creciendo, los temas de
vivienda, educación, empleo y cuidado médico se volvieron cada vez más complejos,
al igual que las comunidades afroamericanas, los latinos y principalmente
puertorriqueños se enfrentaron al racismo, la pobreza, el desempleo y falta de
acceso a las mismas oportunidades que los ciudadanos comunes de “raza blanca” tenían,
sumemos a ello además que buena parte de esta población estaba afectada por
tuberculosis, drogadicción y el saturnismo, una enfermedad causada por las
altas concentraciones de plomo presentes en esos vetustos edificios.
Ante esta problemática
social y el espíritu contestatario de la época, surgirían los Young Lords, al
principio era una pandilla más del “barrio” en Chicago que defendía su
territorio y que traficaba con drogas igual que “los vampiros”, pero es en
1969, en que su jefe, José 'Cha-Cha' Jiménez, encontrándose en la cárcel conoce
a los Black Muslims (organización afroamericana musulmana) y a los Black
Panthers (organización nacionalista afroamericana y revolucionaria), decidiendo
transformar su pandilla en un grupo esta vez mas político.
Los puertorriqueños eran
ciudadanos estadounidenses en papeles pero eran percibidos como extranjeros,
como inferiores, había mucho racismo y sufrían una gran discriminación en ese
su país. Habitaban los barrios abandonados por el ayuntamiento, barrios
tugurizados en los que se acumulaba la basura, corrían las ratas y la drogadicción
era el común de todos los días.
Es así que todo ese
imaginario, de esa brutalidad quedó capturado en un género naciente, surge
arrullado por música cubana, boleros, bombas, rock, soul; en el calor de peleas
de pandillas, del sabor “del barrio” con su olor a cuchifritos, peleas de
gallos, ritos santeros, a navajas, marihuana, heroina, basura y asfalto.
En los cincuenta los
afroamericanos bailaban al ritmo del blues, el rock and roll, el R&B y el
doo-wop, por su parte la comunidad latina era atraída por el mambo, la rumba,
la guaracha, el guaguancó y el chachachá, el encuentro de estos “mundos”, el
cubano, boricua y afroamericano se daría en los clubs de New York, generando el
caldo de cultivo para una gran fusión que desembocaría en el fenómeno
“boogaloo”.
Nacido en el Harlem hispano
esta fusión musical se remonta al año 1966, cuando comienza a ser utilizada por
músicos de Nueva York, Las versiones sobre el origen de este género son muy
diversas, sin embargo, se puede decir es el ritmo creado por los latinos “los
nuyorican” antes del nacimiento de la salsa.
El movimiento
"hippie" que tuvo tanta fuerza en dicha década, llevó a los latinos a
intentar encontrar su propio sonido mezclando sonidos del Folk y Rhythm and
Blues con el Son Montuno y el Guaguancó donde la joven generación de "El
Barrio" intentaba crear y encontrar su propia identidad.
En este panorama y con
movimientos generacionales tan fuertes como el fenómeno de "The
Beatles", a los músicos Latinos en New York se les presentan pocas
opciones: Seguir con la tradición Cubana, o seguir intentando crear su propio
sonido a partir de su entorno y circunstancias de "El Barrio", aquel
mundo nuevo y ajeno para ellos, en el que volcarían sus tristezas, sus penas y
sus alegrías. Aparecen figuras como Joe
Cuba con temas como Bang Bang, en el cual vemos la influencia de otro ritmo
americano: El Soul.
El Sexteto de Joe Cuba,
surge luego de la desaparición del Sexteto Panamá, integrado por Nick Jimenez
en el Piano, los timbales a cargo de Jimmy Sabater y Tommy Berrios en la
Marimba.
Es así que empieza a
asentarse el Boogaloo en donde las letras dejaron de estar enfocadas e inspiradas
en aquella lejana playa o bohío de Cuba o Puerto Rico, sino ya comenzaron a
narrar el día a día en este su nuevo hogar principalmente el Harlem hispano.
El boogaloo tampoco fue
ajeno a las grandes orquestas latinas, anteriores, que ocasionalmente lo
abordaron, están los ensambles de Pérez Prado, Tito Rodríguez y Tito Puente.
El boogaloo más popular de
los sesentas fue el célebre tema del sexteto de Joe Cuba Bang bang, el cual
logró vender más de un millón de copias en 1966. El pito fue otro de sus
grandes himnos, el Boogaloo Blues de Johnny Colón también fue muy conocido por
aquellos días, así como I Like It like That de Pete Rodríguez y At the Party de
Héctor Rivera.
Un hecho además que impulsó
su éxito es que en 1966 cerró el célebre Palladium Ballroom de Nueva York, uno
de los locales más representativos de la era del mambo. Fue entonces cuando el
boogaloo desplazó a aquel ritmo, apoderándose de las carteleras latinas,
pavimentando además el camino para otro de los grandes fenómenos musicales del
siglo XX: la salsa.
Es así que la salsa con toda
esta herencia dejada por el boogaloo nace, sucia, marginal, lumpen, delictiva, impregnada
de política en las calles desiguales de la Gran Manzana, la despiadada urbe de
cristal y concreto, New York.
Ismael Zarate Miranda / feb. 2020
Primera parte…
Discografía recomendada:
MAELO
PRODUCCIONES / 2020


No hay comentarios.:
Publicar un comentario