miércoles, 11 de marzo de 2020


“Bang Bang Push Push”


Un abrazador verano como pocas veces se había dado en la ciudad de New York fue aquel del año de 1959, las calles literalmente “ardían”, cinco jóvenes blancos hablaban en una esquina cerca de un patio en Hell’s Kitchen (la cocina del diablo), zona que aparentemente era controlada por las pandillas de los irlandeses, "los nórdicos" , de pronto irrumpen en esta escena un grupo de puertorriqueños pertenecientes a una pandilla que se hacían llamar” los vampiros”, nombrados así por una capa que uno de ellos siempre portaba, sin mediar discusión se inicia una gran gresca entre los dos grupos vociferándoles estos últimos: “ningún gringo saldrá vivo del patio hoy”, caen golpes de un lado y del otro, el puertorriqueño con la capa llamado Salvador Agron desenfunda una filuda navaja y apuñala a Robert Young en la espalda y luego en el pecho a Anthony Krzesinski. Las cosas habían salido fuera de todo control; él había demostrado su jerarquía y su valía con la pandilla y su pandilla la supremacía en aquel territorio mayoritariamente habitado por migrantes de origen latino y puertorriqueño, de este enfrentamiento ninguno de los “blancos” logra sobrevivir, siendo estos últimos desgraciadamente confundidos con integrantes de una pandilla rival.

Salvador Agron tendría el infame honor de ser el hombre más joven en ser condenado a muerte en Estados Unidos. Pero esto solo sería el inicio de las guerras entre las pandillas puertorriqueñas de los barrios bajos latinos en la gran urbe de cemento.

No hay problema en el barrio
Que quien se llama El Malo
Si dicen que no soy yo
Te doy un puño de regalo…

(El Malo, Willie Colon & Hector Lavoe - 1967).

La década de los 60 se definió por innumerables movimientos sociales y contestatarios; la contracultura, ciudades como Chicago, Filadelfia y Nueva York vieron una gran migración de puertorriqueños durante la época de posguerra, alrededor de 1,5 millones de boricuas vivían en  Harlem, “El Barrio”, conforme estas comunidades fueron creciendo, los temas de vivienda, educación, empleo y cuidado médico se volvieron cada vez más complejos, al igual que las comunidades afroamericanas, los latinos y principalmente puertorriqueños se enfrentaron al racismo, la pobreza, el desempleo y falta de acceso a las mismas oportunidades que los ciudadanos comunes de “raza blanca” tenían, sumemos a ello además que buena parte de esta población estaba afectada por tuberculosis, drogadicción y el saturnismo, una enfermedad causada por las altas concentraciones de plomo presentes en esos vetustos edificios.

Ante esta problemática social y el espíritu contestatario de la época, surgirían los Young Lords, al principio era una pandilla más del “barrio” en Chicago que defendía su territorio y que traficaba con drogas igual que “los vampiros”, pero es en 1969, en que su jefe, José 'Cha-Cha' Jiménez, encontrándose en la cárcel conoce a los Black Muslims (organización afroamericana musulmana) y a los Black Panthers (organización nacionalista afroamericana y revolucionaria), decidiendo transformar su pandilla en un grupo esta vez mas político.

Los puertorriqueños eran ciudadanos estadounidenses en papeles pero eran percibidos como extranjeros, como inferiores, había mucho racismo y sufrían una gran discriminación en ese su país. Habitaban los barrios abandonados por el ayuntamiento, barrios tugurizados en los que se acumulaba la basura, corrían las ratas y la drogadicción era el común de todos los días.

Es así que todo ese imaginario, de esa brutalidad quedó capturado en un género naciente, surge arrullado por música cubana, boleros, bombas, rock, soul; en el calor de peleas de pandillas, del sabor “del barrio” con su olor a cuchifritos, peleas de gallos, ritos santeros, a navajas, marihuana, heroina, basura y asfalto.

En los cincuenta los afroamericanos bailaban al ritmo del blues, el rock and roll, el R&B y el doo-wop, por su parte la comunidad latina era atraída por el mambo, la rumba, la guaracha, el guaguancó y el chachachá, el encuentro de estos “mundos”, el cubano, boricua y afroamericano se daría en los clubs de New York, generando el caldo de cultivo para una gran fusión que desembocaría en el fenómeno “boogaloo”. 

Nacido en el Harlem hispano esta fusión musical se remonta al año 1966, cuando comienza a ser utilizada por músicos de Nueva York, Las versiones sobre el origen de este género son muy diversas, sin embargo, se puede decir es el ritmo creado por los latinos “los nuyorican” antes del nacimiento de la salsa.

El movimiento "hippie" que tuvo tanta fuerza en dicha década, llevó a los latinos a intentar encontrar su propio sonido mezclando sonidos del Folk y Rhythm and Blues con el Son Montuno y el Guaguancó donde la joven generación de "El Barrio" intentaba crear y encontrar su propia identidad.

En este panorama y con movimientos generacionales tan fuertes como el fenómeno de "The Beatles", a los músicos Latinos en New York se les presentan pocas opciones: Seguir con la tradición Cubana, o seguir intentando crear su propio sonido a partir de su entorno y circunstancias de "El Barrio", aquel mundo nuevo y ajeno para ellos, en el que volcarían sus tristezas, sus penas y sus alegrías.  Aparecen figuras como Joe Cuba con temas como Bang Bang, en el cual vemos la influencia de otro ritmo americano: El Soul.

El Sexteto de Joe Cuba, surge luego de la desaparición del Sexteto Panamá, integrado por Nick Jimenez en el Piano, los timbales a cargo de Jimmy Sabater y Tommy Berrios en la Marimba.

Es así que empieza a asentarse el Boogaloo en donde las letras dejaron de estar enfocadas e inspiradas en aquella lejana playa o bohío de Cuba o Puerto Rico, sino ya comenzaron a narrar el día a día en este su nuevo hogar principalmente el Harlem hispano.
El boogaloo tampoco fue ajeno a las grandes orquestas latinas, anteriores, que ocasionalmente lo abordaron, están los ensambles de Pérez Prado, Tito Rodríguez y Tito Puente.

El boogaloo más popular de los sesentas fue el célebre tema del sexteto de Joe Cuba Bang bang, el cual logró vender más de un millón de copias en 1966. El pito fue otro de sus grandes himnos, el Boogaloo Blues de Johnny Colón también fue muy conocido por aquellos días, así como I Like It like That de Pete Rodríguez y At the Party de Héctor Rivera.

Un hecho además que impulsó su éxito es que en 1966 cerró el célebre Palladium Ballroom de Nueva York, uno de los locales más representativos de la era del mambo. Fue entonces cuando el boogaloo desplazó a aquel ritmo, apoderándose de las carteleras latinas, pavimentando además el camino para otro de los grandes fenómenos musicales del siglo XX: la salsa.

Es así que la salsa con toda esta herencia dejada por el boogaloo nace, sucia, marginal, lumpen, delictiva, impregnada de política en las calles desiguales de la Gran Manzana, la despiadada urbe de cristal y concreto, New York.

Ismael Zarate Miranda / feb. 2020

Primera parte…

Discografía recomendada:










MAELO PRODUCCIONES / 2020

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