Aplauso, aplausos, aplausos, por la dedicatoria, por tu sinceridad y por el reencuentro con ese chiquillo flacucho de los 70s que compartí (aunque suene a cliché) los mejores momentos de mi vida escolar, aquella alma blanca que eras, y que por los vericuetos que nos tiene reservada la vida con sus demonios incluidos hicieron que se vaya empañando y manchando, llegaste me imagino a ese poso oscuro donde nos da esa sensación de que ya todo acaba aquí , pero como existen los demonios también existen los ángeles, y esto lo sé no solo por lo que escribes sino por la conversación que el último sábado tuvimos con nuestro gran amigo Coco y esa estupenda persona que te acompaño el sábado, tu amiga Malena, dos ángeles que te demostraron que la amistad no solo es el compartir una cerveza y un like en las redes sociales, son de esos amigos que realmente te extendieron su mano cuando todo era oscuridad, y gracias a Dios encontraste esa luz al final del túnel, tenue pero al fin una luz de esperanza, avanzar hacia ella no sería fácil, pero si valdría el esfuerzo, creo que fue ese el gran proceso de primeramente sincerarte y reconciliarte contigo mismo encontrar ese norte que nos diga porque estamos en esta tierra, y poco a poco fuiste avanzando sin querer, descubriendo, descartando caretas, y si, trascurrió el tiempo y llego esta fecha para mi simbólica, en este caso no solo para ti sino para muchos de los que asistimos el sábado al regatas, fue como si ingresáramos a aquel gran recreo donde estos cincuentones nuevamente rompían aquella coraza que nos impone la sociedad y regresamos a aquel patio de nuestro colegio, ya no importaba si estaban las señoras o el camarógrafo tomando fotos, éramos ese grupo de chiquillos simplemente divirtiéndose sin más ni más, luego llegaría aquí para mí el momento solemne, como se dice la cereza en la torta, que fue también algo no planificado, natural como todo lo acontecido esa noche, ese gran canto gregoriano al unísono de aquel puñado de vozarrones que calo a los más profundo de nuestras almas, con ese gran marco que nos brindaba aquel gran mar de Cantolao, solo falto que tengamos una vela cada uno para hacerlo aún más impresionante, pero fue así, de otra forma ya no hubiera sido un momento tan espontaneo como lo fue, aquí es donde todos nos dimos realmente cuenta el gran tesoro que poseíamos y no nos dábamos cuenta, éramos y somos todos grandes amigos, todos desde el más palomilla hasta el las chancón, algo que no sé si otras promociones posean pero que en la es nuestra gran fortaleza; tienes ese don de saber escribir Fernando, como diría Platón cuando el ser humano trasciende en una clase de arte ya no es uno el que se manifiesta, es su alma, es cuando podríamos decir llegamos a la perfección, vas en eso ya que sabes darle eso que pocos poseen, tu toque personal, también últimamente de dado por escribir pero en mi caso más me jalan mis otras dos pasiones, lo musical y lo visual, somos aun los artesanos buscando aquella meta de ser artistas, en la constancia esta encontrarla, en lo musical te envió una canción del poeta cubano Silvio Rodríguez, aunque dedicado a un gran amigo que tuvo en el asalto al cuartel Moncada allá en Cuba, como buen poeta es una letra universal y calza y va perfecta para ti estimado amigo, ahora por el lado ya el grafico, leyendo tu texto he imaginado una ilustración, déjame un par de días para darle vueltas a la idea y realizarla, para que la adiciones a tu texto, con esto último te animo a que con todo este material que posees lo publiques que de mi parte me comprometo contigo a adicionarle todas ilustraciones.
Nuevamente mis felicitaciones y sigue adelante Fernando en este nuevo comienzo y se feliz que de eso se trata este paso por esta vida terrenal, un gran abrazo!!!
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